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una cucaracha de ganas que gira de ansiedad
una mirada lasciva sobre el pecho del mundo
tengo todo lo que puede tener un desposeído:
el mundo, la verdad, y la música
(la rabia de no ser el primero)
tengo también algunos secretos.
era tu sonrisa
la que llevaba en el bolsillo
tu gesto
con el que cruzaba los semáfaros
y encaraba las reprimendas de los conductores
saltaba por encima de los bordillos
tus pies me llevaban
como por arte
al autobus que sabía los trayectos
y tus manos
no te digo lo que hacía con tus manos
así que después
cuando mi teléfono ya no encontraba la red
y perdido
enfrentaba las calles sin tus mapas hechos a boli
y mi mochila ya no era más nunca nuestra mochila
(al final tiré esa entrada que guardaba y se iba borrando)
quedaba un turista
con todo por aprender:
las broncas
los discos
los transportes
los océanos desplazados.
palabras
Con las palabras
hago malabares delante de tu jeta
oculto algunas bajo la manga
y esparzo parlanchinas encima de tu aura
te coso un traje, emperatriz
disimulo, envido, regateo, dispongo
en una nube de ellas difumino
y me acostumbro al arte de ir decentemente vestido.
No te vayas a creer
que si ahora te susurro
desde las palabras traslúcidas
como la desmemoria
soy siempre así:
es esta brisa enamorada
la noche en tu pelo...
te las llevas todas
me dejas sin ellas.
Te debo la vida;
entre los intersticios del tiempo
(presumen, remolonas, tus dos verdades);
en los intestinos de tus huesos
en un fluido
se bañan los pequeñitos que me amamantaron
un corazón
-¡tu corazón! ¡tu corazón!-
(con su profunda y con su anchísima herida)
me bombea
-¡expande! ¡golpea!-
y salpico los cristales
golpeo las ventanas de todos los que me conviven
Es miedo, es raro, es torpe, es suicida, canalla,
-¡es hermoso!-
escuece que el horror resulte tan bello;
deberte la vida
-¡esta vida!-
y que tú nada me debas.
Sé que he dilapidado fortunas...
Me he comportado como un rico heredero.
Volqué cenizas sobre los pasteles.
Convertí los dones en juegos fatuos,
truquitos resultones,
trampas de mago ambulante.
Los talentos sólo sirvieron para pagar la cerveza
con la que embriagaba a mis comensales.
Sin embargo, hoy me dices
que vienes aquí como huésped
y que atisbas en mi mirada
el brillo con el que se forjan solamente algunas estrellas,
y que te quedas,
y que la primavera, por esta vez, aún no ha terminado.
hace mucho que no actualizo (dos tonterías)
una lámina de primavera
un bocado con todas las cosas buenas
un cheque-regalo de susurros al portador
y otras cosas
que ahora no te voy a contar
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Hay bocas que parecen perfectamente diseñadas para besar y ser besadas.
Pero además hablan, ¡y de qué manera!
y comen, y respiran y juegan.
Tan bien lo hacen todo que uno a su lado parece que se hace pequeñito:
es el momento idóneo, para probar a dar el salto, y colarse dentro.
1X2
qué raro
con tu risa me ganas
pero yo no pierdo
aunque igual me pierde
y puestos a encontrar resultados
esto no acaba en empate.
aparte
me visitan las brumas del mar del norte
(líquenes y algas,
despojos de petroleros abandonados)
una humedad se me pega a las ganas de estar vivo
dos por uno
el papel en blanco
la enfermedad insonora
de la búsqueda de un principio
en un mundo que esconde las puertas
...días...
en los que nunca estamos
solos, los dos.
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porque vuelvo a caer
como la vez primera
cuando dejé los dientes de leche
y supe que estas lágrimas
serían para siempre
porque cuanto antes
asumas
que tú y yo somos iguales
música en el teatro vacío
que por no acumular ni los ecos se quedan
porque la derrota
(o la victoria, ¿qué-más-da?)
vino para quedarse
(ya se está yendo)
porque me desposeo
y lo dejo todo
para saber
ignorante
que soy
éste
uno.
me deslizo por la pendiente de esta tarde
oigo guitarras, me acerco a las fuentes
vida es el momento que antecede al ocaso
tus piernas
la poesía que algún dios nos concede
tengo motivos
y verbos que no dicen nada
pero
este fluir de agua entre las manos
la música que queda y resonando
tu boca
al igual que una fresa inmadura.
Soy un monstruo
lo sé
durante tiempo me deduje caballero
las batallas nunca fueron pocas
y mi destreza en el combate
no parecía una pista equivocada
¿bufón?
no te niego que he ganado sonrisas de reyes
(y de alguna princesa)
mago casi nunca, no tengo paciencia
para decir las palabras siempre en el mismo orden
y trovador..., no sé, tal vez en otro de los cuentos
No soy lo que hago
ni lo que no hago
nieve derretida
oscuridad prendida
monstruo
de varias cabezas
y muchos corazones.
Ignoro si son los puentes de hidrógeno
la refracción de las ondas en el espectro visible
o los ultravioleta transfiriendo a tu epidermis
provocando la acción de tus melanocitos.
Solo sé que estás tremenda
cuando el sol se esconde tras las olas
y tú te acercas con sonrisa
pisando la arena de esta playa.
Toda esa montaña de canciones melancólicas no había conseguido debilitar mis defensas, o puede que mi flaqueza estuviera hasta ahora escondida como un gato en una casa llena de extraños.
Pero tú sabías que la gente ya no dice "ven a mi casa a escuchar unos discos". La gente tampoco tiene ni puta idea de lo que significan treinta y tres o cuarenta y cinco revoluciones por minuto. Sin embargo tú nunca te caracterizaste por ser inocente con los vinilos (ni con las elecciones musicales), así que no me parece en absoluto gratuito el que yo temiera que no iban a hacer falta ni siquiera un centenar de vueltas, (o convertirme en vampiro) para estar como loco por saltar a tu cuello... Ya sé que prefieres que no mencione lo que pasó después, pero ¿me harás el favor de volver a poner la aguja encima del disco?
año viejo
No fuiste mejor ni peor que tus hermanos
solamente algo que ya no existe.
¡Viva el dos mil nueve!Barco pirata
Me pides que te cuente cómo eran las mujeres pirata. Apenas vi su barco un par de veces, y de eso hace más de cien años. Y sin embargo... Sí, ahora que pienso en ello es como si lo volviera a tener delante. En aquellos tiempos divisar una bandera pirata era algo aterrador. La que ondeaba en su barco era negra y tenía los mismos huesos; pero se notaba distinta, era elegante, no sé, mejor hecha. Si te acercabas lo suficiente como para distinguirlas sobre la cubierta, allí estaban: orgullosas, mujeres de bellos rostros y con la más fiera de las miradas... Verlas y torcer el rumbo no era en absoluto una tarea sencilla.
De lo que sucedía después de que gritaran "¡Al abordaje!", no puedo decirte. Siempre fue bien sabido que las mujeres piratas jamás hicieron prisioneros.
ausencias
Ausencias de los calcetines que te quitabas dentro de la cama
(-¡hoy he salvado dos pescaditos naranjas!)
ausencias en los cambios de estaciones, en las monedas viejas, en los billete de tren...
ausencias en todo aquello a lo que presto atención
en habitaciones llenas de cosas que ya no existen
en diálogos con personas muertas
o con vivos que ya ni sé dónde viven
(los sueños siempre son un misterio)
ausencias en los cumpleaños
en los cines desiertos
en los vasos que se van rompiendo, como relojes de arena,
y en los zapatos perdidos en vestuarios
memoria
y al fin, la vida, con los huecos que nos quedan
o con los que no nos quedan
animales de ausencias
somos únicos.
El olor de la lumbre me hace pensar en mi abuelo
también él contaba historias mientras afuera llovía.
Tengo una inmensa suerte de estar donde estoy:
una choza de una aldea indígena,
una mujer francesa desarrolla con gusto el relato de su vida
que es también el del pueblo Tapirapé desde los años 50;
las pícaras y bellas sonrisas de los niños se esconden sin disimulo
detrás de las ventanas.
En este momento me siento inmensamente afortunado.
Y pienso en mi abuelo junto al fuego,
que huele igual en este rincón perdido del mundo
que en la casa de la sierra hace veinticinco años.
Ójala él hubiera podido ver esto.
Ójala estuviera aquí
y luego, me lo contara.
dos cositas...
He dormido poco, pero bien; hace frío, y la lluvia ha vuelto.
Si en este momento fuera por primera vez un ser humano golpearía dos veces con fuerza las palmas de las manos, me las llevaría a la boca para calentarlas, y también me las frotaría. Así que allá vamos: golpeo con fuerza las palmas de las manos, hecho sobre ellas mi aliento y me preparo para regalar la primera sonrisa.
Vamos a ver a quién le toca.
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Recuerdo nuestra despedida.
Una rotonda de un centro comercial
tu mano ya en la puerta
el último beso antes de decirme:
"me queda el consuelo de saber
que tu desdén se va a convertir,
tarde o temprano,
en nostalgia".
Aquí estamos.
03:17 AM
Me llamas de madrugada para decirme que echas de menos mis cuentos.
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-Quiero un cuento con... ¡atención! Una rana, una fuente y...
-... un patito loco.
-Sí. Con el patito. Me gustan tus cuentos con el patito loco...
Cómo resistirse. A veces me resultaba fácil encontrar una historia. Otros días no lo conseguía y para desenredarme me callabas con un beso y (como la ranita), saltabas para preparar el desayuno.
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- Mira, de verdad, es muy tarde. Mañana trabajo...
- ...
- A ver... La rana se debió meter en alguna de tus maletas porque por aquí no la encuentro... Al patito loco lo vi una mañana en la tele. Es una especie de estrella para los papás de niños muy pequeños. Y por los gritos que oigo, me parece que en la fuente deben estar celebrando algún título. ¿Cómo te voy a contar un cuento así?
Y es que, además, me estoy dando cuenta de que nunca dejo por la noche el móvil encendido. Así que será mejor que nos despidamos ahora mismo. Ya. Siento que estoy a punto de despertarme.
Hay crisis
Esta vez sí, vida mía
la crisis es grave,
no hay nada en lo que apoyarse,
y el fantasma de la recesión está contra tus encantos,
-malos tiempos-
pero son tantos
-qué ocurrencia-
y tan variados,
que sólo me apetece invertir en el riesgo;
es que no se me ocurre otra cosa,
mi vida,
que no sea descapitalizarme
por esta empresa
que amenaza ruina.
Tal vez
(de los antiguos...)
Tal vez esté muy equivocado
y un cementerio de cielos acampe invisible bajo el sol
tal vez sólo seamos cometas
y esta playa tenga minutos contados de viento
tal vez el mundo sea solamente lo que parece
y parece que el mundo es solamente lo que parece
tal vez tu red sea tan red como mis lazos
tu risa tan real como mis lágrimas
tu triunfo tan efímero como la flor
que me guarda el pequeño príncipe
tal vez tu corazón tirite como el mío
y tu razón solitaria cotice al alza
y tu dinero te abrace
tal vez mi amor sea reproducible en laboratorio
y el mundo entero para ti prescindible,
pero tal vez
seguramente
hayamos vivido
mundos opuestos
a la vez
y tal vez
tú y yo
seamos la misma persona.
El maestro oriental (III). Tesis, antítesis y síntesis.
Los dos cinceladores municipales a los que les tocó la guardia se subían por las paredes. Les había tocado en suerte dar buena cuenta del sin duda más extenso párrafo de la historia del cementerio.
"Aquí yace un hombre que hizo el bien y el mal. Bajó a los mercados y se recluyó en solitarias montañas, conoció resacas y ayunos, se pringó, puso lavadoras... Fue feliz, e infeliz.
Como cualquier hijo de vecino".
Por supuesto llovía. Los pocos que acudieron le lloraron y le rieron, desconsoladamente, a partes iguales.
El maestro oriental (II) o la caída, o también, el desconcertante episodio
Cuando los de antivicio lo encontraron al fin en aquél prostíbulo infecto, el maestro oriental apuró su cerveza y no tuvo más remedio que reconocer:
-De acuerdo, la he cagado bien gorda. Sólo espero que sirva como atenuante el hecho de que guardé caracoles en una cesta de mimbre para soltarlos en el césped. Lo de conseguir la risa de la panda de pilluelos cuando me puse esa estúpida nariz roja también espero que ayude.
El maestro oriental (I)
La subida era dura pero superar los últimos riscos había sido una tarea realmente penosa. Apenas consiguió poner los dos pies sobre la cumbre, el maestro oriental salió a su encuentro.
-Creí que no ibas a terminar de llegar nunca.
-Lo siento-logró decir mientras recuperaba el resuello.
Había esperado sorprender al anciano en sus meditaciones, o dedicando sus cinco sentidos a realizar alguna labor como barrer con dedicación el pequeño templo, pero no se lo imaginaba saliendo a su encuentro mientras consultaba el reloj de su muñeca.
-Y bueno, entonces, ¿qué es lo que te preocupa?-el maestro no dedicó ni un minuto a hablar del tiempo.
-Eeeee. El sufrimiento. He venido porque quiero librarme del sufrimiento.
-Vaya, tu sufrimiento. Le das mucha importancia a tu sufrimiento.
-¿Que le doy mucha...? Es mi sufrimiento. ¡Es importante!-una sola frase y el viejo ya lo tenía casi fuera de sus casillas, pero si algo sabe un maestro oriental es echar un cubo de agua nada más encender el brasero...
-¡Claro que es importante! Pero vamos a ver- dijo el venerable anciano-. Por lo que puedo ver, estás vivo. ¡Puedes elegir! No es momento de ponerse a enumerar pero puedes hacer tantas cosas... ¿Qué importancia tiene algo de sufrimiento si lo comparamos con el hecho de estar vivo?
-Lo siento, pero no puede ser tan sencillo.
-Tienes razón, puede que no sea sencillo, pero...-se acercó y le susurró con picardía-. ¿Y si lo fuera?
El maestro se dio media vuelta. Él estaba desconcertado porque lo último que esperaba de un sabio y venerable maestro oriental era un mensaje tan directo. Se había imaginado obtener acertijos, frases enigmáticas que generaciones enteras se empeñarían en desentrañar, algún gesto extravagante , y hasta humillaciones simbólicas. Pero nunca había pensado en algo tan directo, simple y conciso.
Ya estaba emprendiendo el afanoso camino de regreso cuando el maestro le gritó.
-Ah, por cierto. Te sugiero que bajes por la otra ladera. Cada quince minutos pasa un autobús gratuito. Yo voy a subirme al próximo. ¿Me acompañas?
St. James Park.
Dos ardillas se revuelcan y juegan
ante la severa mirada de un pato.
Una turista japonesa dedica varios minutos
y todo su mimo para realizar una fotografía.
Pronto comenzará el atardecer.
La temperatura no podría ser mejor.
Siento que estoy muy cerca.
Conocí a un tipo de lo más original. Necesitaba subrayar cada acto importante de su vida con un ritual, de modo que cuando consiguió al fin independizarse, plantó un pequeño olivo a escasos metros de su nueva casa. Durante años vivió piropeándolo en secreto cada vez que pasaba a su lado. Le decía cosas en voz baja: "bonito", "eres tan lindo", "qué bien creces", "estoy orgulloso de ti". En ocasiones, sin que nadie lo viera, extendía el brazo para acariciar suavemente alguna de las hojas. Se sentía conectado. Pero un día se dio cuenta de que él, no el árbol, andaba sin raíces. Lo único que se le ocurrió entonces fue que para encontrarse debía emprender un largo camino. El árbol no necesitó de ningún viaje. Había nacido independiente.
Parar el coche en la peligrosa carretera de montaña
observar un cortado que, por lo menos, quita el hipo.
Ver las olas rompiendo con violencia en un acantilado
La quietud de un paisaje. El sonido del viento...
No menos sobrecogedor es,
en la tele
Alicia Keys
de pie junto al piano,
el ritmo en cada una de las células de su cuerpo
cantando, con esa voz, "no one".
Ulises Lima se mete en la ducha con un libro y sigue leyendo.
Alberto Ballester acude solo a un concierto y por vergüenza está pendiente de que no le vea ningún conocido, (decir el nombre del grupo en cuestión sería traicionarle).
Roberto Angulo dice con frecuencia que TODO ES HUMOR, y luego se pasa las veinticuatro horas del día demostrándolo (esto es casi literal, porque Roberto es insomne).
Alguien que prefiere mantener su anonimato ha estado más de la mitad de la noche en una cola para conseguir unas entradas de rock que cuestan un dineral; muchos diréis que es una estupidez (yo mismo lo he pensado), pero cuando salga del espectáculo, dentro de un mes, nuestro anónimo se sentirá "tremendamente vivo" y pensará "he pasado unas horas en el sitio exacto en el que quería estar".
Teresa Mateo estuvo quince minutos de camino en coche dando vueltas a un papelito para que no se cayera una diminuta araña permitiéndole así una segunda oportunidad, (fuera del vehículo).
Javier Sánchez ha decidido, ya veremos si lo cumple, llevarse una pequeña pizarra para escribir mensajes de ánimo a los conductores en el atasco camino del trabajo.
El mundo está lleno de pequeños actos de amor a la vida.
¡Qué curioso! Todo tan mezclado. Amor, oficinas, aburrimiento, locura...
P.D-Supongo que sí. Que todo es humor. O debe serlo.
P.D2-"Lo que comienza como comedia acaba como drama" Y viceversa.
Mirada horizontal y precisa.
Risa como una fuente
después de una larga caminata
Manos imanes para mis manos
(de lo demás mejor ni hablamos):
cosas todas ellas repetidas cientos de veces,
un millón de veces.
Mirarte no es original.
Quererte tampoco.
¡Qué poco nuevo en este incendio de verano!
(y cuánto arde)
no los conozco y me esperan
Sofía ha sentido algo en el balcón y después no ha conseguido recordar lo qué era.
Laura ha encontrado en su buzón una carta para otro destinatario. Antes de dejarla ha intentando imaginar que era otra persona.
Manu recorre su primer trayecto de metro londinense. Fantasea con la posibilidad de conocer a su "muchacha punk".
Cristina riega las plantas tarareando una canción que creía haber olvidado.
Luis camina hacia su casa y todas las farolas se apagan de golpe. Por un instante siente que está dentro de una película.
Verónica come su pizza favorita cuando se le ocurre "¿estoy amando la vida?", y le parece que es el pensamiento de otra.
A Antonio le acaban de preguntar qué es lo que espera encontrar en una mujer.
Lleva siete segundos pensando y aún no ha empezado a dar una respuesta.
cuando era (+) joven...
(desempolvo dos para no impacientar a los escasos fieles que se pasan por aquí...)
Mas allá de las fronteras azules
mas allá de los límites cartográficos
mas allá de la curvatura del mar
del África negra, de Europa
mas allá de una travesía en río verde
mas allá de la negra soledad que dibujan las noches
mas allá de la estrella que tirita
mas allá
lejos del fuego, del hambre, de todo lo visible
mas allá de la lluvia
mas allá…
Existen mundos todavía no explorados:
tus labios entreabiertos
tus sueños postergados
tu mirada limpia, y perdida
tras los cristales de este café de ciudad.
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Aunque el olvido destierre tus emblemas
la misma muerte revivirá tus párpados,
el mismo cielo te soplará en la frente,
susurros, del amor verdadero,
y el mismo hombre
mas allá del ayer, del hoy, del mañana
acompañará tus noches,
mas allá del ayer, del hoy, del mañana
porque una vez te tocaba
con un amor, infinito.
Luz no ha parado de decirme: "No te vayas".
Para que pueda escucharle, Damien me grita al oído
(justo en ese momento todo el mundo calla):
"es tal y como debería de ser".
Jorge es peor: "amigo mío, es todo tan complejo..."
Norah llega a última hora, reparte sonrisas para todos
y después se marcha sin despedirse.
De Cat prefiero no tener noticias,
dicen que hace lo que le da la gana
y que frecuenta las malas compañías.
Hiromi golpea las teclas con el puño
y yo estoy a punto de decirle:
"paremos ya esta farsa, tocas de puta madre,
pero enséñame de una vez tu cuarto".
Para entonces estoy tan borracho
que se apiada de mí el viejo Tom:
"Espera"
"Espera", me dice, "la vida está llena de esperas".
Y me canta un villancico.
Acuérdate y Si tuviera que decirte...
Recuerda
hay caracoles dispuestos a salir a la calle,
a tintar de verde el asfalto,
en los días de lluvia
en tormentas de pantalón corto
hay caracoles dispuestos a inventar la ciudad
a inventar la ciudad de nuevo,
a encaramarse en las tapias.
Recuérdalo,
no vaya a ser que acudan
estas líneas a tu mente
cuando ya sea…
demasiado tarde.
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Si tuviera que decirte lo sentido
en un silencio
te diría que disfruto de vivirte
con los ojos
con los labios hallaría mil motivos
diferentes
a los usos conocidos de los dichos
de la gente.
Si tuviera que decirte por ejemplo
con las manos
que te busco en lo recóndito del alma
de los cuerpos
ya mis dedos hallarían los despuntes
de tu aliento
y el verbo entonces sería
fuego, nieve y viento.
es un decir
Te dije, quiero llegar hasta el "fin del mundo",
me lo he prometido a mí mismo.
Mira, me dijiste, te acompaño hasta A Coruña,
allí también hay mar y además
el tren es directo.
Tres horas más tarde grababas mi "show" caminando por la orilla:
las sandalias en la mano, los bajos de los pantalones hasta las rodillas, un sombrero ridículo...
y no sé qué tonterías diciéndote.
En el tren de vuelta me puse a tararear canciones.
Tú: Qué bien cantas.
Yo: (mirando por la ventana, jugando al escondite, dejando las canciones a medias...)
Yo: (igual que una niña que finge no saber que la observan,
haciendo todo mi repertorio de trucos con los patines)
Tú: (silenciosa, sonriente, casi sabia)
El resto del viaje lo pasé mirando tus manos.
Pensé, son preciosas, nunca me cansaría de tocarlas...
De esto último, no te dije nada.
Algo así
Un regusto de alegría pero
como un globito que se aplasta
debajo del diafragma;
querer estar en otra parte del tiempo,
en ése otro momento, precisamente, ahí;
una tristeza sin todavía tristeza;
un tú, un yo que se desconocen;
un estar sin ser;
un casi pensar: "le está pasando a otro",
aunque te pase a ti, y lo sepas;
un zarpazo a la memoria,
un zarpazo de la memoria.
Algo así son, no sé cómo explicarlo,
las despedidas.
Siempre tarde
Ese gordito
que ves trotar en el Retiro:
muñequera, cinta en el pelo,
el gesto desencajado...
Un plan físico que llega diez años tarde
y tú sabes
que tanta determinación
no va durar ni tres envites.
Aquí me tienes.
Yo soy ese tipo
cuando intento, pasados los treinta,
escribir poemas como éste.
el misterio del solitario
(éste tiene dedicatoria: a Javi, a Carlos, a otros más...)
Me gusta pensar la vida contigo.
Por ser tan honesto, ingenuo y cabroncete.
Porque no encuentro en ti una pizca de pose,
ni se me ocurre buscarla.
Porque te engañas sin engañarte.
Por tu hedonismo, flaco.
Por ser un viejo que se muere de niño.
Y porque no es nada fácil,
apreciar los murales de palacio
sin derramar ni una gota
de la copa de sangre.
Me gusta indagar contigo.
En el tumulto. En el silencio.
Es que me divierte mucho.
tantas cosas
Unos niños disfrutan alrededor de un cachorro saltarín.
Hijos de puta a los que les pone abrocharse los gemelos.
Borrachines entusiastas descubriendo su botella más barata.
Cabrones simpáticos que roban enanos de jardín.
Abuelas que aguardan con su golosina al otro lado de la calle.
Gorilas felices, felices de verdad, después de echarte con desprecio de su garito.
Tíos buenos oficiales en todas las clases del mundo.
Porteros que te regañan por pisar el césped.
Pijos emocionados con sus nuevas zapatillas.
Señoras que se quitan los zapatos después de patearse toda la ciudad.
Pitufos que cuentan cómo les fue en el cole a sus nannys.
Señoritas Rotenmeyer con más brillo que diez soles.
Peluqueros rastafaris planeando un cambio de vida.
Señor de corbata y gafas que baja el periódico ante la llegada de la belleza.
Curas de sotana y librito de salmos pasando una mala primavera...
...Y más,
y muchísmo más, joder.
No seas tonta,
¿de verdad pensabas perderte todo esto?
lo que sea
(Hoy tres por el precio de dos. Este último, otra foto vieja que desempolvo del viejo baúl de la poesía de juventud.)
Daría cualquier cosa
Daría incluso mis mejores recuerdos
aquella sonrisa navideña en la plaza mayor
el resplandor de mi primera bicicleta.
Olvidaría las películas.
Haría como si no existieran.
Todo lo daría
Por darte un sólo beso,
justo detrás de los ojos,
allí donde nadie alcance.
jugar por jugar
media vida
media casa
media pizza
un batido de vainilla
tiro medio
medio llueve
(comienza en realidad,
luego estará tres días seguidos)
amanece
medio dormido
medio despierto
medio bebido
medio grande pequeño
media suerte
media
comedia.
Tres fotos viejas
(...o tres peque-poemas de cuando era más joven; por si no tengo nada que ofrecer en los próximos días)
Aletea
en profunda noche
ciego
buscando ecos
mi corazón
sin posada.
---------
Si está o no cargada de futuro
la verdad, no lo sé.
Sé que espero que sea
un atentado de lluvia
cada día
y que al marchar no quede
un solo verso en el cargador.
---------
Cuando me descuido
me robas mi agenda
y la encuentro luego
llena de flores
de enanitos
de lagartijas
y de estrellas.
No estoy
Ni se te ocurra buscarme en lo que escribo.
No estoy.
Si me siento soy una persona, si me levanto otra.
Me deben quedar pocas células de cuando escribía poemas.
Cada cuál somos muchos.
Momentos.
Situaciones
Relaciones.
Adrenalinas.
Oxitocinas.
Resacas.
Atardeceres.
Y más.
Uno cada vez.
Máscaras de todos los seres del mundo.
Seres enmascarados.
7.75 chat
-¿Estado de ánimo? ¿De 1 a 10?
-Mmmm. De 1 a 10, yo diría que 7.75.
7.75 pero en lo inmediato.
-7.75 es de puta madre.
¿Y en lo no inmediato?
-No estoy matriculado.
Sin título porque es imposible
Uno ya no sabe que es real y que es mentira.
Recuerdo a mujeres que ni siquiera existieron.
Conozco a un montón de héroes,
y todos viven dentro de mí,
(como también los peores villanos).
El ser se ha convertido en no ser
o por lo menos se oculta bastante.
El no ser en ser.
Aunque esto cuesta tanto entenderlo.
También puedo defender justamente lo contrario.
Confuso.
Contradictorio.
Uno ya no sabe distinguir.
Por eso hace falta ser dos.
Las Sirenas
Tengo tendencia a recurrir
a la imagen del mástil,
las sirenas,
(Ulises también está allí).
Ahora estoy pensando
que la solución al enigma
es escapismo houdini,
saltar por la borda,
nadar con rabia hacia la costa.
Al fin y al cabo ese barco
tampoco iba a llegar a ningún lado.
dos
Suponiendo que volvemos
que suena la flauta
que llueve
que entonces esto es vida
tu desencanto
pactará con el diablo
del verso
será otra noche
la de aprender a volar
el vuelo del que no regresa
el del que ya no duerme
nunca
ahora que nunca es siempre
para siempre.




